martes, 18 de noviembre de 2008

Comentarios

Buenas noches,


Aislyn espero que te encuentres mejor, o que se encuentre mejor la persona de tu entorno que ha estado enferma.


Avenoc, espero que esa persona no grata no siga haciéndoos la vida imposible en el trabajo.


Andrea, dudo mucho que leas esto, pero que sepas que también me acuerdo de ti. He pasado por el fic y he visto que al menos le sigues dando a la tecla, lo cual me tranquiliza un poco.


Aislyn, la entrada del otro día era un agradecimiento a vuestro apoyo, a vuestros ánimos, a vuestra compañía al otro lado, que para mí significa mucho, me ha acompañado mucho en mi soledad. Mi soledad rodeada de gente. Últimamente estoy un poco desanimada y llevo bastante sin escribir. Tampoco es que se pierda mucho como diría mi madre ;-P.


Rosas, me alegre de que te guste la historia. Es la ventaja de no ser una "lionista" y no tener que alargar con tonterías varias hasta la saciedad. Ya nos apañamos mi lentitud y yo de ello :-).


Como ya os comenté alguna vez en el blog, nunca había escrito nada hasta que empecé con las reconciliaciones de Al y Bea. En el instituto y la Universidad me ponía "mala" cada vez que me tocaba escribir algún trabajo, odiaba escribir, se me daba fatal. Lo cual no quiere decir que ahora se me dé bien, simplemente lo he encarado de una forma diferente. Ahora es como una pequeña droga, una vez que lo has probado no lo puedes soltar. Aunque vayas a paso de tortuga como voy yo. También es una decepción, frustración por no saber hacerlo como a mí me gustaría. Por ejemplo, os comenté que mis historietas "mimadas", por así decirlo, han sido: "En vela", "El sabor de otros labios", "Fantasmas", "¡Mío!".

Con "En vela" me hubiera gustado poder transmitir el dolor de ella, que había pasado en un instante de ser feliz y estar segura de los sentimientos de Diego, a estamparse contra su ira. Cuando a la mañana siguiente (en "Decisiones") se derrumba al oler la colonia de él y sentir su presencia por un instante.

En "El sabor de otros labios" me hubiera gustado transmitir la desilusión de él al mirarse en unos ojos y no encontrar lo que busca, la tristeza y el dolor que no quiere reconocer cuando besa unos labios que no le saben a nada.
Con los pensamientos de Anna quería mostrar como había sido Diego hasta el momento con las mujeres: deja claro que aquello es un mero intercambio y evita cosas demasiados personales, como los besos. En la primera noche con Carla, cuando Diego la besa por primera vez, él menciona que no es demasiado partidario de besos. Y cuando va a casa de ella en Londres la primera vez y la besa le dice lo mismo: no suele besar al resto.

En "Fantasmas" me hubiese gustado que vierais a Diego buscando, en un espejo, un reflejo que sabía que no existía. Que pudieseis imaginarle cerrando los ojos al recordar cuando ella le susurraba en la intimidad que la gomina no le dejaba pasar los dedos entre su pelo. Cuando más tarde reconoce, en "Debilidad", que había dejado de echarse la gomina unos días (para darle a ella el capricho) y que echa en falta momentos como ese.


En "¡Mío!" también hay un montón de detalles que paso a explicar:
  • El dolor que siente al creerla embarazada de otro hombre, el pensar que ella le ha olvidado al día siguiente.


  • Reconoce que no quería dejarlo (relación perdurable). Como una vez comentó alguna de vosotras, creo que Aislyn, era algo que él quería conservar. También habla del nivel de confianza que ha adquirido con ella. Él siempre utiliza protección. Comenta que no quiere riesgo alguno: ni de salud ni de posibles hijos no deseados. Con ella se plantea utilizar otro método: compartirlo todo y dejar de controlar él mismo algo tan delicado como el tema embarazo.


  • El embarazo es algo que ya ha ocurrido. Creo que ya habéis entendido por qué Carla tenía que quedarse embarazada: porque si no nuestro querido merluzo (como lo calificó, muy acertadamente, una vez Malagueña), aunque se hubiese muerto de dolor, no habría dado su brazo a torcer, no habría ido a buscarla. Aislyn acertó al decir que al enterarse de que el hijo es suyo ha visto las puertas abiertas: es la excusa que necesitaba para ir a por ella.


  • El trasfondo de la noche de Copenhague es muy fucsia, lo sé y no lo he podido evitar. Jugando en la cama, lo cual ya dice algo de la relación que tiene con ella, no le veo yo jugando con el resto, ella le dice, a su manera, que le quiere. Él, que no reconoce sus sentimientos, es perfectamente consciente de los de ella. (La primera vez que se acuerda de ella después de dejarlo, el primer fin de semana tras hacerse con la dirección de Bulevar, él admite que a ella le ha dolido la ruptura: sus ojos habían reflejado dolor aunque su porte y sus palabras quisieran ocultarlo.)


  • Y sí, es un poco egoísta al ponerse furioso porque ella no le ha dicho que va a tener un hijo, algo que también es de él, pero no es la única razón de su enfado.

¿Me permitís que os haga una pregunta importante para mí?
¿Seguiríais leyendo si el protagonista, en lugar de llamarse Diego de la Vega, se llamara, por ejemplo, Jaime del Río, sus hermanas Lara y Paula, y Al y Bea no existieran?

¡Uf! Que me enrollo y me toca levantarme en nada para ir a trabajar. Me quedé dormida un par de horas en el sofá y, luego, al despertarme, me desvelo y así me pasa. Entre eso y el fucsia, que ya os he dicho que es una especie de droga... Mañana por la tarde me arrastraré más que correré detrás del pitufo.

Muchos besos para todas

PD: Os dejo una canción que descubrí un día buceando por youtube: la sintonía de Betty La Fea, culebrón que no vi, pero la canción me hace gracia. Debe de ser por aquello de que una también es fea, pero, en mi caso, sin remedio. ¡Qué se le va a hacer! :-P




Buenas noches

viernes, 7 de noviembre de 2008

Agradecimientos

Buenas noches,

Sólo quería agradeceros a todas los ánimos que me habéis dado durante este último año, vuestros comentarios, vuestro tiempo.
No os olvido a ninguna:
  • Andrea, por nuestros mails, sus capones virtuales y sus ánimos, para que se anime ella un poquillo.

  • Ayslin, Malagueña, Noa, Rosas, que siguen al pie del cañón desde el principio.

  • Rosann, que se unió al grupo un poco más tarde.

  • Avenoc, B13, Jurasic (gracias por tu mensaje de este verano), Mónica (espero que estés bien), Uña de Gato (se echan de menos sus comentarios "cítricos", aunque estos lo fueran sólo con la serie). Hace tiempo que no sé nada de ellas, pero no las olvido.

  • Patricia, deseo que todo le vaya bien con su pequeño Daniel, que acabo de enterarme de que ya ha nacido.

  • Raquelilla, por nuestros mails y nuestra paciencia con los peques. Espero que me comente cuando pueda leer algo.

  • Imperdonable por mi parte, el otro día me olvidé de María (que cayó en el detalle del vestido rojo en Copenhague) y Meri que me tiene en ascuas sin saber qué opina de la historia ;-).

Espero que mis historietas os hayan hecho pasar algún rato entretenido y sobre todo, espero no haberme dejado a nadie en el tintero.

Un beso muy grande para todas.

martes, 4 de noviembre de 2008

Desvaríos II

Hola chicas,
De nuevo otra decepción, lo siento.
Me he dado cuenta de que en mi perfil no os he puesto absolutamente nada de mí. Quizá algún día. De momento os dejo una reflexión, un deseo, que he escrito sobre la marcha.

Por cierto Aislyn, los versos del otro día estaban hechos para Carla, pero quizás tengas razón y le peguen más a Diego. A vuestra elección :-).

Espero que tengais un buen día.

Besos

Cierro los ojos, respiro... Soy carne de ciudad, del ruido, de las prisas, del no parar. Pero a veces quisiera detenerme e imaginar el olor de de la primavera, de la hierba mojada con su aroma tan característico, la agradable brisa fresca, los campos moteados de rojo, blanco y amarillo entre el verde. Las preciosas y diminutas flores de los cerezos. O el cantar del verano, el rumor de las hojas mecidas por el viento. Las de los olmos, ¿o serán chopos? Creo que son chopos. Un recuerdo de las vacaciones de mi adolescencia: la música de los árboles. Este verano fui con mi hijo y volví a escuchar esa melodía, sin duda una de mis favoritas, y en la cara el suave viento del atardecer de la meseta en agosto.

A veces deseamos cosas, objetos materiales, que no son la clave de la felicidad. Creo que el secreto está en disfrutar de las cosas más insignificantes, de los detalles que los demás olvidan, ante los que pasan de largo. Un paseo en otoño, con sus colores en tonos ocre y marrón, el color de la tierra, olvidarnos de todo por un momento.

PD: Después de leer esto, creo que mi amiga tiena razón... soy una cursi.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Desvaríos

Hola a todas,

Lamento decepcionaros, no es una nueva historieta, sino tan sólo desvaríos de la autora, como reza el título de la entrada. Y es que a las horas de la madrugada, las 3:36, en las que me dio por escribir esto, no se me pueden ocurrir otra cosa que desvaríos.

El viernes le pasé a mi amiga unas líneas de la última historieta en la que estaba trabajando y poco más o menos me dio a entender que era cursi.
Pues nada, soy una cursi y, puesta a ser cursi, intentaré superarme. Os dejo mi última locura: unas pocas palabras en forma de verso, completamente libre. Los primeros versos que escribo y, ala, así, de sopetón. Ya podréis imaginar lo que ha salido: un churro.
No seáis muy duras, que ya sabéis cómo acabó Don Quijote de mucho leer y poco dormir. Pues yo, de mucho darle al rosa y poco dormir ;-).

Besos para todas


Tu nombre

Tu nombre... palabra maldita,
palabra amada... palabra embrujada.
Lo pronuncio para mis oídos
o muda, para que sólo lo escuche mi alma.

Tu nombre... unas veces me revive,
las más me mata.
Mi cuerpo entero se estremece
con sólo pensar tu palabra.

domingo, 26 de octubre de 2008

39. Noticias

¡Corcho! ¡El móvil siempre sonaba en el peor momento! Si Murphy no lo añadió a sus leyes se debió a que por aquel entonces los móviles no existían, no a la falta de veracidad. En lo más interesante: con Alvarito intentando rebatir la propuesta de Diego. Álvaro ya no era director, pero seguía manteniendo sus acciones, lo cual le daba derecho a asistir a las juntas. Y, por más que quisiera negarlo, esta vez sus argumentos no se sostenían. Parecían más producto de las rencillas entre ambos que de una razón fundada. Tras sólo un par de tonos el móvil se calló sólo. Pero, apenas le había dado tiempo al ex director a seguir con su discurso, cuando el dichoso teléfono volvió a sonar. Para colmo Paula le había cambiado el día anterior la melodía por una nada discreta. Todas las miradas se dirigieron hacia ella.
- ¡Ya lo apago! - Número desconocido. Seguramente propaganda... ¡No! Lo silenció y se levantó. - Si me disculpáis. Será sólo un minuto, tengo una avería en casa y llevo dos días esperando al fontanero. No sabéis lo que es ducharse con agua fría. Continuad sin mí.
Descolgó apenas salir por la puerta.

Su salida no sentó muy bien a los demás asistentes, especialmente a Diego, que prosiguió con la reunión deseando que ésta acabase lo antes posible. Sin embargo, su atención no estaba en lo que su principal opositor decía. No le escuchaba. La excusa de su hermana no sonaba demasiado convincente, su expresión de sobresalto tampoco. De pronto una idea surgió en su cabeza y abandonó a su vez la sala, ante los atónitos presentes, sin molestarse en dar explicación alguna. Se hallaban en su despacho. ¿Dónde habría ido? Se encaminó hacia el suyo propio. Abrió la puerta. Allí estaba. Confirmaba su sospecha. No necesitaba un sitio retirado para hablar con el fontanero. Fue hacia ella y le quitó el teléfono de la mano.
- ¿Sandra?
Cerró los ojos. Su voz al otro lado.
- Sandra, ¿estás ahí?
La misma que oía antaño. Primero una vez por semana, después, en los últimos tiempos, hasta tres. La voz enmudeció, un click la sustituyó. Había colgado.

Sandra le había observado en silencio. Había reconocido la señal. Era un juego que tenían ambas cuando eran muy jóvenes. Indicaba vía libre de orejas indiscretas. Diego se volvió hacia ella, en busca de una explicación, sólo le dijo:
- Es una niña. - Carla acababa de visitar al ginecólogo y la había llamado para compartir la buena nueva con ella: era una niña y, a pesar de los resultados de unas pruebas iniciales, la última había sido concluyente, el bebé estaba bien.
¡Niña! Buscó en la lista el número llamante: desconocido. ¡Ni eso! Impotente, estampó el teléfono contra la pared lleno de rabia.

Cayetana les había seguido. ¿A qué estaban jugando? ¡No podían abandonar la junta a su capricho y dejarles esperando! Abrió la puerta justo a tiempo para ver a Diego lanzar el móvil.
- ¿Se puede saber qué os pasa a los dos? - Cada vez estaban peor, las miradas y palabras que cruzaban expresaban puro odio, pero aquello era la gota que colmaba el vaso.
Diego salió sin abrir la boca.
Miró a Sandra:
- ¿Va a contarme alguien qué es lo que ocurre?
- Creo que deberíamos suspender la junta hasta mañana.
- No me refiero a eso. Lo que quiero saber es lo que os sucede a vosotros.
- Es mejor que te sientes, Caye.
- ¡Por fin! Ya era hora de que dejarais de mantenerme al margen.
- Vas a tener una sobrina.
- ¿Vas a adoptar a otra adolescente? No estoy de acuerdo Sandra, pero es tu vida. No lo veo motivo para que Diego y tú estéis en una pelea continua.
- No Caye, esta vez no se trata de mí.
- ¿Entonces?
- De Diego.
- ¡Diego!
- Sí. Va a ser padre.
- ¿Cómo? ¿Con quién?
- Con Carla.
No salía de su asombro.
- Pero... si vive en Londres...
- Vivía. Se reencontraron cuando ella hizo el reportaje para la revista y empezaron a salir juntos. - Los ojos de su hermana asemejaban dos platos – Se veían los fines de semana.
No podía creer lo que oía. No imaginaba a su hermano viajando los fines de semana a Inglaterra para estar con una mujer. Ahora entendía algunas cosas: aquellas semanas de buen humor, su interés por las obras de teatro a las que había asistido últimamente, con quién habría ido a ver “Cabaret”... el cambio radical desde su regreso a la empresa.
- ¿Qué pasó?
- Nuestro querido hermano, como es su costumbre, la fastidió. Carla no le contó que estaba embarazada y cuando él por fin se enteró, ella había desaparecido. Aunque no lo reconozca, está desesperado por encontrarla.
- ¿Desde cuando estás al tanto de todo esto?
- Desde el día que él intentó hacerse con el poder. Ella nos descubrió en plena discusión. Lo dejaron y me lo confesó todo. Diego no me perdona que estuviera enterada y se lo haya ocultado.
- Yo tampoco lo haría.
- Se lo prometí a Carla y, en cualquier caso, no me correspondía a mí darle la noticia.
- ¿Cómo lo ha sabido?
- De la peor forma: por la prensa.


Cerró el móvil. Se llevó la mano al vientre. Su niña. Lo único que importaba era que su niña estaba bien. Habían sido unas semanas horribles, llenas de angustia e incertidumbre. Cuando el médico le explicó que los datos que ofrecían los análisis preliminares eran sólo orientativos, pero pesimistas, le invadió la desesperación. El doctor le habló de su edad, de la posibilidad de la amniocentesis. La prueba implicaba riesgos, controlados, inferiores al 1%, pero riesgos. Le indicó que la decisión estaba en su mano, pero que era preferible que pasara el resto del embarazo lo más tranquila posible. Continuaba bastante débil y el estrés añadido no beneficiaría al bebé.
La simple palabra “aborto” la horrorizó. ¿Qué hacer? Durante días la preocupación le hizo sentir una opresión en el pecho que no la dejaba respirar. Resolvió salir de dudas y estar preparada para afrontar el resultado, cualquiera que fuera. Gracias a dios, el bebé se desarrollaba con normalidad.
Llegó a casa. Joel apareció corriendo:
- ¡Mamá!
Se agachó para darle un beso.
- Hola, cariño.
La niñera salió detrás del niño. Ante su aspecto cansado:
- ¿Se encuentra bien, señora?
- Sí, Beth, gracias. - Sonrió, hacía tanto tiempo que no podía sonreír de forma sincera.
- ¿Qué es? ¿Qué es? - Se interesó el pequeño.
- Vas a tener una hermanita. - Le hizo una caricia a su hijo que, tras ver satisfecha su curiosidad, fue de nuevo a jugar.
Se dirigió a la cuidadora:
- Voy a descansar un poco y después podríamos bajar al parque.
Su interlocutora asintió con la cabeza.

jueves, 23 de octubre de 2008

38. Sin rastro

¿Dónde diablos se había metido? Embarazada y con un niño pequeño... Parecía habérsela tragado la tierra. ¡Malditos ingleses estirados! Había viajado hasta Londres para comprobar por sí mismo que su hermana no le había engañado. Ni estaba allí, ni encontró rastro de ella.

Intentó engatusar al conserje de su casa, pensando que tal vez le habría indicado cómo contactar con ella o dónde enviarle la correspondencia. “La señora solicitó que se depositara en su buzón, como de costumbre”, obtuvo por toda respuesta. En su oficina tampoco pudieron darle detalle alguno. Había dimitido tiempo atrás y simplemente se marchó. Tras insistir consiguió que alguien de su entorno más cercano le recibiera. Tuvo que contenerse ante la mirada de aquella pelirroja, que le examinó de arriba y abajo, y le despidió de forma fría. Estaba enterada del lugar en el que se hallaba, estaba seguro de ello. Tal vez era ella misma quien le recogía el correo, pero no pudo sonsacarle nada. Le encaró con odio en los ojos. Había adivinado quién era él antes de hablar siquiera y pretendía protegerla a toda costa.

Pero lo peor fue la visita al despacho de su ex marido. En otra ocasión hubiera disfrutado de las vistas desde uno de los edificios de oficinas más impresionantes de la ciudad. En alguna otra. Acudió allí como última opción. Tenían un hijo en común, no podía negar conocer su paradero. Se presentó como un viejo amigo de toda la vida que deseaba verla. No como el amante que la buscaba, no como el padre del bebé que esperaba. Aquel arrogante había ojeado despectivamente su tarjeta y, altivo, le respondió que lamentaba no poder darle esa información sin conocerlo. Tentado estuvo de contarle qué papel había jugado en realidad en su vida, contestarle que, a diferencia suya, él tenía sangre en las venas y no agua turbia del Támesis. Pero no lo hizo. Regresó a Madrid con lo mismo que había llegado: nada. Carla había intentado borrar sus huellas y había dejado claras instrucciones de no desvelar su nuevo domicilio.


Joanna se quedó pensativa en el despacho de Carla, que ahora ocupaba ella. Cuando llamaron de recepción para comunicarle que un caballero solicitaba, de forma persistente, algún dato sobre la señora Marín, estuvo a punto de sugerir que le dejaran ir sin más. Pero cayó en la cuenta de quién podría tratarse y le hizo subir. Tenía frente a sí al causante de que su amiga hubiera abandonado un trabajo que le había costado considerable esfuerzo conseguir, su casa, su vida...

Alto, pero no en exceso. Carla le sacaría algunas pulgadas con tacones. De aspecto atlético: el traje a medida escondería unos músculos bien delineados. Moreno. Facciones proporcionadas, definidas, casi cinceladas, que denotaban firmeza y seguridad en sí mismo. Un hombre atractivo.

¿Habría vuelto por el niño? ¿Por ella? ¿Por ambos? Su intento de intimidarla no le servía. Jamás la traicionaría. Ella debía tener una buena razón para alejarse y él no podría convencerla de lo contrario. ¿Debía advertir a Carla de aquella visita? ¿Avisarle que él intentaba localizarla? No se encontraba bien. Se vio obligada a dejar la revista días antes de lo previsto. Incluso tuvo que acompañarla al médico. Las náuseas habían empeorado, vomitaba hasta el agua, y su ginecólogo optó por ponerle suero para evitar una deshidratación aguda. Necesitaba tranquilidad y aquella noticia no haría sino restarle la poca que le quedaba. No era el momento.

jueves, 16 de octubre de 2008

Banda Sonora

Esto os lo dedico a todas y en especial a Andrea.

Andrea, ya sé que no es tu tipo de música, pero, de no ser por ti, no habría sabido ponerla y, tal vez, no seguiría dándole al fucsia. ;-)

Gracias por seguir al otro lado.


Hace mucho que quería poner la banda sonora de la historia de nuestros protagonistas, que la tiene. Realmente me hubiera gustado hacer vídeos, pero con mi maña, la falta de ella más bien; el intentar obtener imágenes, además de mi escasez de tiempo... difícil. Aún así hice un vídeo supersencillo, no esperéis gran cosa de él, que también os pongo.


A la banda sonora vamos.






0. Primera noche: "El rey tiburón" de Maná
Diego es, sin duda, el rey tiburón, que tiene todo, todo en su vida y, en realidad, está en soledad. Y ya sabemos a quien se comería a besos: a su sirena.

Y viene el Tiburón que tiene todo todo en su vida
Y en realidad está en soledad
Y viene el Tiburón que nunca encuentra sólo anda en busca
Busca su presa amor ya llegó, ya llegó el Tiburón

Soy el rey de la mar Tiburón
El que te come a besos
Pero yo soy el rey del mar Tiburón
El que te come mi amor
ay ay ay bom bom mi sirena de amor
Y ten cuidado del beso







1. Noche de Copenhague: "Cosas que pasan" de El Último de la Fila.

Siempre me ha gustado esta canción. Describe los sentimientos de Diego. Me parece idónea para la noche en la que ya sabemos que, por una vez, se olvidó de todo.

La letra del inicio:

Al ritmo de tus días,
al flujo de tu tiempo, vela que dominas.
Al vaivén que marcas, caprichosa, amor,
a tu calor, me arrimo.

Flor de pradera:
de ti necesito.
De tu esencia me impregné
y ahora estoy atado a ti,
y el sulfuroso reclamo
es el deseo que por ti siento.

Carla es precisamente eso: una "flor de pradera", hermosa y sencilla. Él se impregna de ella, de su esencia, de su naturalidad, de su calidez... Y, como dice la canción, el sulfuroso reclamo es el deseo que siente por ella.






2. En Vela
: "Con los hombres azules" de Manolo García.

Describe el dolor de Carla la noche tras dejarlo, sus sentimientos, todo lo que le ha dicho Diego. La diferencia es que ella no puede irse al desierto con los hombres azules, ella tiene que seguir adelante por sus hijos y por ella misma.

Sobre mis párpados vela
el gallo de la madrugada,
sobre el péndulo que la vigilia mueve.
Tus rotundas palabras, tu cortante gesto
son el gélido viento que silba
por las rendijas de mi pensamiento.
Y es tan grande la tristeza que hoy siento...

Aléjate espejismo del amor eterno,
sólo eres literaria veleidad.
Ni al peregrino das posada
ni al sediento agua
ni al que ansía saber muestras la verdad.

Detesto el tiempo, la ansiedad lamento.
Descansar sólo quiero, junto al calor del fuego,
Me amarro al momento, y lo único que poseo,
con los hombres azules irme al azul desierto.






3. El sabor de otros labios
: "Vendrán días" de Manolo García.

Describe a Diego buscando a Carla en otros ojos, otros besos, otros brazos. Lo que obtiene (caricias mercenarias) no le satisface, porque poco tiene que ver con lo que tenía (caricias sinceras). Se dice a sí mismo que ya se le pasará, que ya la olvidará.

Déjame beber de ti en los labios de mujer extraña,
que hoy necesito el calor de unos brazos
que apaguen mi vana esperanza.
Déjame desnudo de recuerdos. No los necesito.
Que hoy necesito buscarte sin miedos, en otros rostros buscarte.

Dame un lenguaje sin palabras para abrigarme que tengo frío.
Dame besos y caricias olorosas y descalzas.
Dame un mundo sin palabras que yo respire porque me ahogo.
Dame besos y caricias sinceras o mercenarias.

Déjame que escuche esa guitarra que hoy me falta el aire,
que hoy necesito besar otros labios creyendo que beso tus labios.
Déjame perdido en negra noche que hoy el dolor duele,
que hoy necesito buscarte sin miedos, en otros rostros buscarte.






4. Fantasmas
: "Sueño y muero" de Chambao.

Diego acompañado de sus fantasmas.

Excesivamente fucsia para Diego. Se admite la protesta. ;-)

Te cruzaste conmigo, aquel día
y de ese instante, sueño y muero
que en tus labios, quedo mi poesía
que en tus ojos, la luz que no encuentro

Lejos estás y cerca siempre
pues ya nunca me abandonas
que en mi alma hiciste hogar
y tan solo recordarte, me emociona

Algo en mi ser se desgarra
si no me ofreces tu acento
vivo buscando tus huellas
duermo, pensando en tus besos





5. Debilidad: "Tu recuerdo" de La Mari y Ricky Martin

Esta simplemente me encanta. Me imagino así las noches a solas de los dos.

"A veces gris, a veces blanco" le pega a Diego. Carla le recordaría a veces gris (o negro carbón más bien) a veces blanco.







6. De mal en peor: "Amapola" de YSB

Diego en su despacho, en teoría feliz porque casi ha conseguido lo que quería, y de ello intenta convencerse, pero la realidad ya sabemos que es algo diferente.

Aquí he utilizado las imágenes de Amapola, que me venían como anillo al dedo. En cuanto las vi pensé que eran idóneas para la historia de estos dos. Diego acordándose de Carla... su flor de pradera, su amapola.


Un "pequeño" detalle. He utilizado las imágenes de la serie porque no tengo otras. Pero, como me dijo una vez Mónica que le ocurría a ella, a mi Diego no logro ponerle la cara del de la serie. Y ahora que está tan delgado, que apenas se le ve, menos aún. Diego es un hombre fuerte, atlético. Se supone que se pasa los fines de semana de caza, pateando el campo, o si no en el gimnasio.
Para Carla he escogido unas imágenes de Monica Bellucci que, a mí particularmente, me parece guapísima. He intentado encontrar imágenes de sus primeros años de modelo. Para más tarde, cuando se supone que han estado juntos, he empleado unas imágenes de ella más mayor que tienen un aire cotidiano.