martes, 19 de febrero de 2008

20. Al calor de tu piel

Supo que estaba perdida desde el momento en que anheló besarlo. Besar al hosco, gélido y, cuando él quería, encantador Diego de la Vega. Besarle era lo deseaba desde que había llegado al restaurante. Esta vez no hubo tiempo para pasar por su habitación. No se había dejado a sí misma. Llegó cinco minutos tarde para así encontrarlo allí.

Él había insistido en tomar una copa tras la cena. Una copa que apenas probó. Era capaz de hacerla esperar, y esperar él mismo, con tal de demostrarle que él también podía tomarse sus pequeñas revanchas.

El trayecto en ascensor se le había hecho eterno, como eterno el pasillo hasta la habitación. No era la única impaciente. A él le faltó tiempo tras cerrar la puerta para besarla con avidez. Le quitó la chaqueta que llevaba con algo menos de ceremonia que la última vez. Era evidente que la había echado de menos, tanto como ella a él, sólo que él no lo reconocería jamás. Ella no se quedó atrás, la americana de su traje siguió presta a su propia chaqueta, luego la corbata. Empezó a desabotonarle la camisa.

Diego se permitió disfrutar el acostumbrado, esperado, ritual de besos y caricias con el que ella le obsequiaba cuando le libraba de la camisa. No había prisa, se recordó mientras le bajaba la cremallera del vestido, mientras se lo quitaba y la besaba en el cuello. Aquellos besos que tanto le gustaban a ella. El cuello, la nuca, el escote, la espalda, hasta soltar el fino encaje que custodiaba su pecho y perderse en él. Seguir por aquel vientre terso, hasta la remota cicatriz de la cesárea de su hijo. Sentirla estremecer...


Carla se había quedado dormida pegada a él. Su cuerpo desprendía un calor agradable, reconfortante. Le inundó una cierta sensación de paz que hacía mucho que no sentía. Se durmió arropado por el calor y el suave aroma de su piel.

Otra vez aquel despertar solo. ¿Por qué le irritaba? Llevaba toda la vida durmiendo sin compañía por propia voluntad. Lo que hubiera debido resultarle incómodo era el dormir con ella, no el que se marchara al alba.
En la almohada de nuevo una nota, simple, escrita con aquella letra clara y elegante, dándole los buenos días y en esta ocasión con un: "¿En mi casa a las 7:00?"
Había conseguido convencerla para ir aquella tarde al teatro, a un musical, "Cabaret". A él no le gustaban demasiado los musicales, pero Cayetana le había recomendado éste encarecidamente.

Comió con su hermana el martes. Hacía tiempo desde su última visita a Bulevar y, por tanto, hacía mucho que no veía a Cayetana. Decidió invitar a su hermana al Luxury. Fue directo a su despacho, prefería no cruzarse con Sandra.
Cayetana, sorprendida, aceptó la invitación de Diego. Durante la comida, el desconcierto de Cayetana fue en aumento, su hermano parecía de un humor excelente, incluso se interesó por algo más que las últimas novedades en la revista. ¡Le había preguntado qué tal le iba "a ella"! ¿Qué habría desayunado aquella mañana? Fuera lo que fuera le había sentado bien, debería tomarlo más a menudo.
A Diego la sola idea de otro sábado en Londres sin nada que hacer hasta la noche le disgustó en extremo. Se le ocurrió que podrían ir al teatro. A ella debía gustarle, venía del teatro aquella vez que no la encontró en casa. Si había alguien que podría recomendarle una obra esa era Cayetana. Le preguntó durante la comida.
Cayetana, extrañada, le comentó que, sin duda alguna, lo mejor que había visto últimamente era Cabaret. ¿Con quién pensaría ir Diego al teatro? Conociéndole no creía que la pregunta fuera desinteresada.
Cabaret aparecía en la cartelera de Londres. Diego llamó aquella tarde a Carla y le propuso ir. Era ella la que llamaba los martes por la mañana. Esta vez no había sido así. ¿Había echado de menos aquella llamada? Debía de estar muy ocupada y no se fijó en el llamante, ya que le contestó en inglés. Él se rió.
"Lo siento, Diego. Estoy liadísima. Acabo de salir de una reunión. Hemos estado toda la mañana tratando unos temas para el siguiente número. Apenas hemos tenido 10 minutos para comer un sandwich en la misma sala."
Consiguió convencerla para ir a ver la obra. No era fácil que dejara a su hijo.


Carla había salido de la habitación del hotel con pesar. Diego no sabía lo que le costaba abandonarlo por las mañanas, con él aún dormido y, en lugar de los deseados beso y caricia, una nota. No podía irse sin dejarle una pequeña nota, algo de ella. Aún recordaba la primera noche y aquella huída sin sentido. No quería que fuera como aquel día.

Llegó a su casa, se quitó la ropa y fue directamente a la ducha. Sintió el agua fresca y se encogió. ¿Cómo se le había ocurrido salir con un hombre que vivía a mil kilómetros de distancia? Un hombre que era como era. Los fines de semana no daban para más y a ella se le empezaban a quedar escasos. Sin contar con fines de semana como éste. Le gustaría poder compartir con él algo más que la cama por la noche, una cama que la abrasaba, pero a él la mínima perspectiva de vida familiar parecía producirle urticaria. Cerró el grifo. Perdida. Atrapada. Era absurdo seguir escondiéndose tras eufemismos. Estaba enamorada de él.

Salió de la ducha, se secó, se vistió. Apenas eran las 8 y su hijo ya estaba despierto. En eso había salido a ella.
Se dirigió a la cocina a preparar el desayuno antes de que Joel despertara a Beth. La pobre ya le hacía el favor de quedarse con él por la noche, lo menos que merecía era no madrugar en fin de semana.

5 comentarios:

Malagueña dijo...

Como siempre,me ha gustado mucho y el titulo dice mucho.
Me ha encantado el momento de Cayetana en plan "debería desayunar más eso que se ha tomado esta mañana xDDD".
Desde luego este Diego me gusta más que el de la serie,que va cada vez peor.

Interesante la reflexión de Carla, ¿augura algo proximamente o me lo parece a mí?

Anónimo dijo...

Hola Khata

Tienes toda la razón, me ha gustado muchísimo, por dos motivos...primero porque él empieza a añorarla, aunque sigue manteniendo una postura muy personal(pide una copa aunque no la toca), pero a la vez, se esfuerza por proporcionarle todas las "comodidades" que están a su alcance, de lo bueno lo mejor, como el ir a ver la obra "Cabaret".
Y por otro lado, lo que más me ha enternecido, es como mantiene su privacidad, él no es de los que dan explicaciones a nadie, pero en este caso, creo que lo hace parar proteger "su relación" con Carla de miradas extrañas...porque a su familia(Sandra, Cayetana)...las considera dentro de esos límites.
Y aunque todavía está "verde", no es consciente de que esa relación la quiere hacer perdurable en el tiempo...Todo llegará, y lo espero con ansia.

Aislyn

Rosa.s dijo...

Katha, en cuanto he visto en el blog de Bea que Aislyn te felicitaba por el relato ,me he pasado por aqui.

La primera parte ya la habia leido aunque la borraste.
Me ha gustado.
Definitivamente Carla sabe con certeza que esta locamente enamorada, pero Diego.....la anhela, la busca, la quiere sorprender, la desea y se siente un poco vacio sin ella. Pero creo que todavia no sabe que es amor.

Normal la reflexion de Carla. Un amor a distancia no puede perdurar siempre y además esta su hijo.
Tal vez los dos tienen que dar algo de si, Carla trasladarse a España y Diego aceptar una vida familiar. Por que el hijo de Carla esta muy presente.

Besos Katha.
Rosa.s

Katha dijo...

Rosa.s, cambié ligeramente el final de la última parte. Lo principal: él necesita sentirla, sentir el efecto que tienen en ella sus caricias. Ella le importa. Siente el calor de su piel, ese calor le "arropa"figuradamente.
Y sí, él sigue sin querer darse cuenta de nada.
No me hagáis adelantar acontecim eintos sobre el futuro... ;-)

Como siempre, muchas gracias por leerla y por vuestros comentarios.

Besos

AVENOC dijo...

Hola Katha!
Muchas gracias por tus palabras.
Si, la verdad es que he estado muy liada con varias cosas que me han mantenido muy nerviosa durante algún tiempo, además tenemos mucho trabajo en el curro y eso te hace estar más cansada y al llegar a casa no tenía ganas de hacer nada de nada...Eso si eh? os he leido a todas. Tambien he leido tu historia de Diego y Carla y me ha encantado tu descripción de lo que hacen estando de viaje y el título de tu última entrada "al calor de tu piel" Um...a ver si el calor de la piel de Carla definitivamente le hace más humano y deja la pose de hombre duro e incapaz de enamorarse hasta el tuétano....Bueno un saludo muy grande.
Avenoc