jueves, 18 de octubre de 2007

4. Diego y sus propósitos


DIEGO Y SUS PROPÓSITOS

Después de lo acontecido en Bulevar con Carla, Diego piensa “la mancha de una mora, con otra verde se quita” y moras, no han de faltarle. Llamará a Nicky, piensa con una desagradable sonrisa, aún debe de estar enojada por el desplante de la última vez pero, conociendo a Nicky, y a sus gustos caros, nada que no pueda solucionarse con una cena en un restaurante de moda y una vuelta por un hotel de lujo. De hecho, podrían ir al hotel de Carla, era de 4 estrellas pero, sin duda alguna uno de los mejores de Madrid. Carla tenía buen gusto, no se podía negar, y su habitación había sido una suite… esa le vendría de perlas. Decididamente, quiere esa habitación, sería el toque perfecto para olvidarse de la hermosa señora Marín.
Al principio Nicky se muestra reticente pero, finalmente acepta cenar con él en uno de los restaurantes más conocidos de la ciudad. Al final de la noche, no puede negar que, una vez pasado el enfado, Nicky ha sido la de siempre pero, a él le ha dejado aún más frío que de costumbre. Quizás no había sido tan buena idea reservar aquella habitación, había dado lugar a la comparación y Nicky no salía ganando en la misma. (No quiere reconocer que en la comparación también entra él.) Recordando el enfrentamiento en Bulevar, ni siquiera las uñas afiladas de Nicky son rival para el temple de Carla.

Un par de semanas después de la encerrona que les había preparado Sandra, Diego organiza un viaje de negocios de dos días a Londres. Diego se plantea aprovechar el viaje para hacerle una visita a ella. Permitirse “el capricho” por segunda vez podría servir para quitársela de la cabeza, después no volvería a verla. Ella le pondría la segunda vuelta mucho más complicada que la primera pero, precisamente eso sería un aliciente, le encantan los retos y éste, no se anuncia fácil, nada fácil. Si la segunda noche se presentara como la primera, no cabe duda de que merece la pena intentarlo. Conseguir su dirección no será difícil, estará en los archivos de esa casa de locos en la se ha convertido Bulevar, gracias a las inútiles manos de quienes la dirigen.

Una vez acabadas sus reuniones el jueves en Londres, Diego tras un mínimo titubeo, se dirige a casa de Carla.
Son casi las 9:00 de la noche, Carla acaba de conseguir que Joel se duerma, hoy estaba especialmente rebelde y no quería acostarse. Como de costumbre, se ha llevado trabajo a casa para poder salir antes y estar más tiempo con su hijo. Abre el portátil y se dispone a trabajar, cuando suena el timbre. ¡Lo que le faltaba! ¡Qué despierten a Joel ahora que por fin ha conseguido que se duerma! ¿Quién será a estas horas? Ella no esperaba a nadie. Mira por la mirilla para encontrarse con el mismísimo Diego de la Vega al otro lado. No le apetece abrir la puerta pero, está segura de que Diego va a insistir así que, pensando en el sueño de Joel, abre la puerta pero, sin dejarle pasar.
Carla, seria, con ironía: “No le esperaba, señor de la Vega. ¿Ha tomado usted por costumbre llamar a mi puerta por las noches? (En referencia a la noche en el hotel)" "¿O pasaba usted por Londres y ha decidido hacerme una visita?”
Diego, tan orgulloso como siempre: “He venido a Londres por negocios.”
Carla, cortante: “Pues, me parece un poco tarde para una visita de cortesía. Así que, por mi parte, puede dar usted la visita por concluida” (Se refiere no sólo a la hora, sino a que la visita no es adecuada.).
Carla hace amago de cerrar la puerta, Diego se lo impide.
Carla: “¿Qué quieres, Diego? No tenemos nada de lo que hablar.”
Diego: “Voy a pasar”
Carla, rotunda: “Prefiero que no.” Tras un breve silencio. “Pero, eres capaz de insistir de nuevo, mi hijo está dormido y le despertarías. Además, no tengo ganas de montar una escena aquí, en el rellano.”
Diego entra, Carla cierra la puerta pero, no le deja pasar más allá, Diego se queda en la entrada.
Carla, firme: “Te doy cinco minutos. Y, te recomiendo que los aproveches porque, ya han empezado a contar.”
Diego, en plan broma: “No puede decirse que seas muy razonable.”
Carla, irritada: “Estoy segura de que soy muchísimo más razonable que tú.”
Diego: “No creo que lo que pasó sea para tanto.”
Carla, con enfado: “¿Lo que pasó? ¿Pasó algo, Diego?”
Diego, empieza a irritarse también: “Sabes perfectamente a lo que me refiero.”
Carla: “Yo creo que no pasó nada … a no ser, que te refieras al hecho de que decidiste que querías colarte en mi cama y la última noche lo conseguiste.”
Diego, también enfadado: “No fue solo cosa mía.”
Carla, con sorna: “No, tienes razón. Podríamos decir que, tras jugar al gato y al ratón, tú llamaste a mi puerta y yo te abrí. Soy bastante mayorcita para saber lo que hago pero, parece que esa noche no fue así.”
Diego, con enojo: “Entonces no parecías opinar lo mismo.”
Carla: “¡Y no veas lo que me arrepiento!”
Carla continúa: ”¿Se puede saber qué quieres realmente? Por lo que pude ver la última vez, mujeres en la cama no te faltan.” Despectivamente añade: “Es lo que tiene el dinero, siempre hay gatas de uñas afiladas dispuestas a un revolcón.” (Le deja claro que eso es lo que él suele tener en su cama, y ella no es así.)
Lo último despierta la ira de Diego. Intenta agarrarla del brazo pero, ella es más rápida, retira el brazo, le lanza una mirada asesina y le dice con fiereza: “Ni se te ocurra.”
Diego: “¿Y tú qué eres?”
Carla: “Te puedo asegurar que una de las mujeres a las que estás acostumbrado, no.” “Aún no me has dicho porqué has venido a molestarme a mi casa. ¿No te bastó con el último día en Bulevar?”
Diego la mira con furia.
Carla, con tono de chanza: “Porque, no creo que te gustara tanto mi cama como para darte una vuelta por Londres para una segunda ronda.”
Diego, furioso: “La señora se tiene en muy alta estima.”
Carla: “No. La señora simplemente no sabe qué diablos quieres.”
Tal y como pasó en Bulevar, el que ella le desafíe le saca fuera de sí y a la par le atrae.
Diego, acercándose a ella: “¡Me sacas de mis casillas!”
Carla da un paso hacia atrás, con ironía: “Creo que eso no es demasiado difícil, Diego.”
Carla, seria: “Por cierto, creo que se han acabado tus cinco minutos.”
Diego la mira enfadado e intenta acercarse de nuevo, ella abre la puerta y le dice: “Buenas noches, señor de la Vega. Espero que tenga usted un buen viaje de regreso a casa.”
Diego no parece muy dispuesto a irse.
Carla insiste señalando la puerta: “Buenas noches, señor de la Vega.”
Diego le responde: “Me quedo hasta mañana.”
Carla: “Pues le aconsejo que aproveche para hacer un poco de turismo.”
Diego, saliendo por la puerta: “Volveré.”
Carla, le mira muy seria: “Espero que no. Por mí, podía haberse ahorrado usted la visita de hoy.”
Diego sale y Carla cierra la puerta.

Carla está muy enfadada. ¿Quién diablos se ha creído él que es? Mejor dicho, ¿quién se ha creído que es ella? ¿Acaso pensaba que iban a tener otro encuentro? ¡Está loco si piensa que va a volver a caer!
Menos mal que la habitación de Joel está retirada, espera que no se haya enterado de nada. De todas forma, iría a echarle un ojo.

Diego por su parte está también muy enojado. ¡Maldita mujer! Que no crea que se le va a escapar. Piensa volver mañana sólo por darse el gusto de doblegar a la leona y, acabar con ella en la cama. Pensaba irse mañana viernes pero, lo alargará hasta el sábado por la mañana para conseguir su propósito.
Diego se lo plantea todo con la frialdad acostumbrada, es la manera de justificarse a sí mismo lo que quiere.


LA INSISTENCIA DE DIEGO

A la noche siguiente Diego vuelve a casa de Carla. Ella esperaba que no lo hiciera, no entendía la insistencia. ¿Es que no había tenido bastante con la pelea de aquella mañana en Bulevar y con la del día anterior? Realmente le había dicho la verdad, no entendía qué quería de ella.
Carla abre la puerta y le dice: "Esto se está convirtiendo en una costumbre bastante molesta, Diego. ¿Por qué no has vuelto a Madrid?"
Diego, serio: "Lo sabes perfectamente."
Carla: "No, no lo sé. Ayer te dejé bien claro que no eras bienvenido en mi casa, y mucho menos en mi cama."
Diego no podía reconocer que ella le gustaba y que le había dolido que mostrara tanto desprecio hacia la noche que habían pasado juntos.
Diego, acercándose a ella, enfadado: "¿Tanto te arrepientes?"
Carla, con resignación: "¿Qué quieres saber, Diego? ¿Si voy por ahí acostándome con cualquiera?" Terminante: "No es mi estilo."
Diego, en un inexplicable impulso, la agarra y la besa. A Carla le ha pillado por sorpresa, no se lo esperaba.
Carla se separa, en un intento de broma: "¿Se cree usted tan irresistible, señor de la Vega? ¿Caen todas rendidas a sus pies con un simple beso? Déjeme decirle que no tiene usted tanto atractivo."
Diego, molesto por la respuesta de ella y por su propio impulso: "No suelo besar al resto."
Carla: "Diego, no te esfuerces, no te pega."
Diego intenta volver a cogerla, ella retrocede.
Carla: "Diego, no estoy tan desesperada. Si no tengo compañía en mi cama es simplemente porque no quiero."
Diego, serio: "Lo sé."
Carla: "Entonces deduzco que es eso lo que parece atraerte tanto, el que te rechace porque, si no, no lo entiendo."
Diego avanza: "Esta vez no vas a escapar."
Carla enfadada, con ira: "¿Qué te has creído que soy? ¿Un ratón?"
Diego esta vez la atrapa y le dice mirándole a los ojos: "No, tengo muy claro que eres una leona."

4 comentarios:

jurasic dijo...

Hola katha ,por fin he podido entrar a comentar tu historia,este diego me sorprende ¿sera que se esta enamorando?,pero aunque asi sea creo que le costara reconocerlo.
sigue asi guapa,que vales mucho.
un beso .

Rosa.s dijo...

Yo creo que ya sabe que esta enamorado. Porque esto no le sucede con el resto de chicas con las que él esta acostumbrado a tratar, ella a sido diferente. Por eso la busca, le atrae, pero él no quiere reconocerlo.

Besos Katha, te seguiré la pista en tu blog ya que en el de Bea parece que es imposible.

Rosa.s

noa dijo...

HOLA WAPISIMA!ESE DIEGO QEU PONES ES IRRECONOCIBLE AL DE LA SERIE SI HASTA ME GUSTA PORQUE NO ES ÉL EL QUE HACE SUFRIR SINO QUE LE HACEN SUFRIR!!JAJAJAJ SIGUE ESCRIBIENOD QUE ESTAN MUY BIEN TUS HISTORIAS CREO QUE SIEMPRE TE LO DECIMOS PERO ES VERDAD ESTAN GENIAL MUCHOS BESOS

Noa

AVENOC dijo...

Hola Katha!
Que interesante se ha quedado tu última entrega de Diego-Carla, parece el final de un capítulo de Bea, que siempre se termina en lo más interesante y te engancha que no veas...
Por cierto ¿qué envidioso te dijo que no le gustaba lo que escribías? Para mi que es envidia...Tu estilo me recuerda al de las novelas inglesas tipo "Finalmente Juntos" o "La fiesta de Ralf" si no te los has leido te los recomiendo. Yo soy una adicta a este tipo de novelas. Así que no dejes de escribirlas ya que somos muchas las que nos encantan...
Un saludo
AVENOC (gracias por dejar tus comentarios en mi Blog)